Mediodía en la plaza de San Marcos.
Al norte la Procuratie Vecchie,
al sur la Procuratie Nuove,
y frente a mí la Catedral y
el
palacio del Dux.
Bajo los ojos
y continúo escribiendo
sobre la mesa de una terraza de
Venecia.
Bajo más los ojos
y me sumerjo.
Así como Venecia se va hundiendo
voy hundiéndome yo.