Fanzine Independiente de La Palma

JAVIER ARCENILLAS: CITY HOPE.

Elena Curbelo Brito / Pino Monterrey Yanes

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“City Hope” de Javier Arcenillas, ideada como una panorámica visual-fotográfica confinada en las ciudades vertedero de América Latina, bien podría entenderse como un gran relato universal narrado desde los confines que dividen la riqueza y la pobreza, el despilfarro y la dignidad personificada en los desperdicios que diariamente recogen miles de personas. Los habitantes de la “Ciudad Esperanza” nos señalan con el dedo desde el espejo descarnado en el que los miramos y acabarán convirtiéndose en la gran carcajada que Javier Arcenillas anda buscando. Fotos-capítulos de la vida cotidiana de sus protagonistas, héroes anónimos de una historia secular aún por resolver, que se repite cada día detrás de los televisores y de la que su autor ha sido testigo privilegiado y narrador consciente. Una imagen vale más que mil palabras. Atrévete a mirar con otros ojos y sé capaz de escuchar a través de ellos.

 

1) ¿En qué términos definirías tu trabajo fotográfico?

R: “Como un compromiso”.

 

2) ¿Cómo te iniciaste en la fotografía?

R: “Cuando estudié cine me percaté de que la gran pantalla encierra mucha falsedad, que todo es una gran mentira. Me decidí entonces por la fotografía porque con ella puedes vivir la realidad, ser un testigo crucial de los hechos del presente. Dedicarte a caminar por el mundo viviendo de esta profesión es un regalo que poca gente puede disfrutar”.

 

3) ¿Cuáles son tus referentes más destacados?

R: “Me gusta Robert Frank, el primer fotógrafo de reportaje que no cumplió las normas del buen reportero, o Larry Towell y otros fotógrafos de nueva generación, pertenecientes a la escuela danesa y el nuevo reporterismo mundial, que están sacando a la luz muy buenos contadores de historias”.


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4) Durante la IX Bienal Internacional de Fotografía Fotonoviembre 2007, pudimos ver tu serie documental “City Hope” (Ciudad Esperanza), que se ha publicado recientemente en un libro homónimo. ¿Cuál es el mensaje que has querido transmitir con estas imágenes sobre la vida de las ciudades vertedero de América Latina?

R: “El trabajo habla del medio ambiente en términos humanitarios, de como malviven las personas gracias a la basura, de sus peligros y frustraciones. En las ciudades vertedero la violencia, la muerte y la droga son constantes de la vida cotidiana. Por eso opté por el retrato directo, quería que fuesen conscientes de que un fotógrafo les miraba, de que no les engañaría y que estaba de su parte. El problema más acuciante que tiene el mundo es la indiferencia y yo necesito sentirme testigo de esa locura. Tengo la responsabilidad moral y personal de ser un narrador de este tipo de injusticias, de ser un superhéroe que diga “señores, esto no es normal”. “City Hope” es un libro que está muy por encima de lo que merezco. Creo que después de cuatro años de trabajo puedo decir que es un gran regalo para terminar la historia que un día quise contar”.

 

5) ¿Podrías comentar la cámara y técnica utilizada en “City Hope” y el porqué de su uso?

R: “Utilizo una cámara técnica, una Sinar 4x5p y una Hasselblad descentrable. Con ellas me limito a desenfocar lo superfluo de la imagen, aquello que no me interesa. Nada de Photoshop, lo hago sobre la cámara y en negativo. Respecto a los efectos de la luz, las copias oscilan entre los sepias y violetas”.

 

6) ¿Qué opinas de la utilización de las cámaras digitales?

R: “Me parecen fantásticas, me han cambiado la vida, aunque los fotógrafos corremos el riesgo de abusar de los programas de tratamiento de imagen con los que una fotografía deja de tener el valor de antaño. Empecé a trabajar con cámaras técnicas por una cuestión de principios. Estaba un poco molesto con la idea de que cualquiera fuese fotógrafo sólo por tener una cámara digital, así que empecé a trabajar con unos formatos de negativo mayores y con un sistema de trabajo más artesanal y arcaico pero mucho más interesante. Por esa época conocí a fotógrafos como Claudio Edinger o Natoshi Kanaga, que utilizando el desenfoque con esas mismas cámaras realizaban reportajes humanitarios mucho más dramáticos. En la actualidad hay mucha fotografía de plástico en el mercado, imágenes prefabricadas, montajes histriónicos e irreales, auténticas aberraciones digitalizadas. Pero ya cambiarán los tiempos, aún quedan románticos quijotescos que tienen en el poder de la narración fotográfica su poción mágica y su talento innato”.

 

7) Háblanos de tus futuros proyectos.


R: “Actualmente soy diplomático gracias a mi conocimiento sobre los países en desarrollo que aprendí siendo fotógrafo, por lo que he dejado postergada (que no abandonada) mi actividad fotográfica. Estoy preparando unas cuantas historias que me saquen de este letargo infernal de no hacer fotos. Tengo en mente viajar a Bolivia y pisar Kentucky para hacer un reportaje sobre los pirados de las armas”.

 

8) ¿Qué fotografía te gustaría hacer que aún no has hecho?

R: “Una que produjese una gran carcajada. La risa es la vida”