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¿Cómo definirías la música experimental? Qué conceptos, principios o mensajes hay en estas músicas que la diferencian de otras músicas.
Se trata de trabajar con ideas y procedimientos que se escapan del sentido común o que, en otras palabras, no buscan obtener resultados consensuados sino crear sorpresas, distorsionar, modificar, confundir o explícitamente hablando sacudir todo ‘aquello’ que de alguna u otra forma sustenta nuestro entendimiento y comprensión de la música en el momento en el que la experimentación se da. Añadiría que se trata de crear una especie de ‘terreno’ nuevo, siempre provisional y móvil, desde el que uno puede observar los patrones establecidos, musicales en este caso, con una cierta distancia crítica. Estos patrones, normalmente impuestos por las ideologías y que cumplen una función de control, limitan la creatividad, la niegan, la hacen invisible. En este sentido, la experimentación es, por un lado, la liberación del flujo creativo siempre presente pero obstruido y, por otro, el reconocimiento de la capacidad y el poder que tiene uno mismo para desafiar aquello que se le ofrece como lo normal y lógico pero que no es suyo propiamente hablando sino de otros, llámese eso la Cultura, Ideología o el Consumo. Desde el punto de vista espiritual y filosófico al que me gusta dar mucha importancia, la experimentación es como morir para luego nacer en un otro yo y para eso es necesario anular el conocimiento previo y todos los presupuestos que nos han condicionado y constituido como sujetos creadores, como si de un formateo del disco duro o cambio de sistema operativo se tratase. Llevado al terreno de la música, la experimentación sería todo aquello que no descarta ninguna posibilidad, que no se limita a los patrones que garantizan el reconocimiento popular como la mayoría de los proyectos que se acomodan e instalan en géneros mayores sea desde el punto de vista de las estructuras (partes bien marcadas y típicas), armonía, texturas sonoras o la instrumentación. Un ejemplo podría ser un conjunto de jazz, pop o de rock que nunca cambia de instrumentación porque lo ‘normal’ es tocar con los instrumentos que definen digamos el género rock y que de otra forma sonaría raro o poco rock o que siempre recurren a las mismas fórmulas para hacer la música. Así, el discurso no cambia; se producen pequeñas variaciones de tema a tema, de disco a disco pero sustancialmente sigue siendo lo mismo, lo sedentario. Por el contrario, la experimentación musical no descarta nada, más bien deja paso a la intuición, la extrañeza, la sorpresa y, quizás lo más importante, a la comprensión de que cada uno es el/la que tiene marcar sus propias pautas y que cada uno es el dueño de su expresión, y no los demás. Finalmente, y como decía McLuhan, al experimentar nunca tenemos la certeza de lo que nos vamos a encontrar, pero precisamente de eso se trata, pues lo que funciona siempre es lo obsoleto, lo masticado, lo conocido, lo que no nos contiene.
¿Cómo obtienes los sonidos que haces. Qué equipo utilizas para mezclar tus sonidos. Utilizas samplers, secuenciadores, cajas de ritmos…?
Cada instrumento o fuente sonora tiene su lenguaje y texturas propios tanto tocado o tratado de forma convencional como no. Ahora, siempre depende de cómo, para qué y con qué quieres mezclar esos sonidos. En mi caso, utilizo todo lo que tenga a mano; desde samplers, secuenciadores, procesadores y efectos, ordenadores, loopers, instrumentos de percusión, cuerdas o vientos hasta cacharros de fabricación casera o grabaciones de campo. Cada uno de estos recursos te permite visualizar la música de forma distinta tanto individualmente como cuando los haces trabajar en grupo.
¿Cómo te introduces en la música electrónica, cuales son tus orígenes y qué bandas han influido en tu trayectoria?
Es difícil hablar de los orígenes, pero intuyo que éstos están vinculados con las pasiones y circunstancias propias que han ido marcando mi vida y formas de relacionarme con lo que me rodea. Quizás vivir en muchos sitios distintos y estar en contacto con culturas e idiomas tan dispares tiene mucho que ver, pues, te hace ver que siempre hay algo más de lo que conoces o de lo que estás habituado, es decir, que las cosas se pueden ver siempre de otra forma. Musicalmente hablando me apasionan muchos estilos y muchas bandas o artistas sean experimentales o no. Pero quizás lo que más me ha influido fue la manera de concebir la música de bandas como SOFT MACHINE, SUN RA, los primeros PINK FLOYD, MILES DAVIS más salvaje, SPACEMEN 3, THE DOORS o CAN.
Tupperwear, Afgan, Gaf, Emeth-Hnm, Fajana Super Rockers son distintos proyectos o agrupaciones que has desarrollado a lo largo de tu carrera en Canarias, cuéntanos un poco que diferencias hay en cada proyecto y cómo los has desarrollado.
Bueno, la verdad es que cada formación o ‘proyecto’ es un mundo aparte a nivel estilístico pero aún así tienen bastantes elementos en común, sobre todo, la manera de trabajar, pues, se parte de una fuente sonora, armonía o ritmo en concreto y al raíz de estos se construye el resto. Este sería el caso de GAF (más psicodélico) y todos sus formatos -bastante diferentes entre sí-, TUPPERWEAR (más electrónico y/o techno experimental) o EMETH-HNM (más noise rock) que ya no funciona pero que ¡algún día volverá! En cambio, AFG-AN y FAJANA SUPER ROCKERS funcionan como experimentos del momento siempre imprevisibles y condicionados por el entorno donde se realizan o graban, tanto en el sentido de la acústica del lugar como de los instrumentos que se encuentren a nuestra disposición, cualquier sonido es válido, ¡estés donde estés y tengas lo que tengas! Este es el caso de FAJANA SUPER ROCKERS grabado un día en el local de TUPPERWEAR con el cornetista de Chicago ROB MAZUREK (chicago underground, isotope 217, exploding star orchestra, sao paolo underground, mandarin movie, tigers milk) donde cada uno de los que nos encontrábamos ahí deliberadamente o por casualidad tocó lo que tenía a mano sea una guitarra desafinada con pocas cuerdas, cholas dando golpes al armario, pitos, procesamiento sonoro en tiempo real o la trompeta de Rob. Lo curioso es que de lo raro que quedó suena muy fresco. Este trabajo lo tenemos bien guardado; ¡un día lo publicamos! También es el caso de lo que va a ser el debut de AFGAN en el sello de los británicos THE TELESCOPES con los que se ‘improvisó’ una improvisación guitarrera y muy ruidista (el año que tocaron en CROMA como cabezas de cartel) y que va a formar parte del álbum en forma de tres piezas adicionales.
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Eres miembro cofundador del Colectivo Drone, ¿en qué punto se encuentra el colectivo y qué eventos se están desarrollando?
Cada vez estamos más inmersos en el underground. Desde el 2001 llevamos haciendo numerosos eventos y otras tantas colaboraciones. El problema es que uno tiene que tratar con la burocracia y organismos públicos casi a diario y eso con el tiempo te va cansando, pues te quita ganas y tiempo de trabajar lo que a uno más le interesa; la música. Seguimos funcionando como colectivo Drone cara a los organismo públicos pero paralelamente, y esto desde los finales del año pasado, hemos puesto en marcha un nuevo proyecto llamado COOPERATIVA AGRÍCOLA DRONE centrado más en nuestras necesidades artísticas, nuestra evolución y proyección dentro del panorama internacional, eso sí, sin dejar de hacer eventos, pero de forma esporádica, menos cansina. Diría que la etapa de colectivo Drone propiamente hablando fue una manera de decir que sí había gente que pensaba y se expresaba de otra forma, más alejada de los estándares que había y sigue habiendo por las islas y que aglutinar a toda esta gente -indudablemnte una minoría- en una plataforma y promocionarla en forma de dossiers, maquetas, discos, recopilaciones, colaboraciones o eventos propios haciendo que entrases en el contacto y interactuasen con artistas de prestigio internacional era posible y que tenía que hacerse. Sin embargo, ahora cuando ya ‘estamos aquí’ queremos darle una nueva dimensión al proyecto. No se trata tanto ya de promocionar lo que hay sino más bien de profundizar en nuestros conceptos, metodologías así como en la fabricación de nuestros propios aparatos, sistemas de comunicación, etc,. Por supuesto, la idea es mostrar estos resultados eventualmente en eventos que planifiquemos.
Qué pasó con CROMA, ¿por qué no se han seguido desarrollando nuevas ediciones del festival? ¿Existen otros festivales o plataformas de difusión de estas músicas en Canarias?
Como comenté antes, el problema de eventos públicos es trabajar con las administraciones que a menudo cambian de rumbo según sople el viento o simplemente no valoran el trabajo y tiempo que invierte gente con ganas de trabajar y, en muchas ocasiones, de forma altruista. Si a esto le añadimos que la mayoría de organismos tiene problemas de liquidez y/o sufren de falta de compromiso el desenlace solo puede ser el que ha sido; no hacerlo, pues, hay mucho en el juego y si no hay garantías o que tú tienes que poner la buena parte del coste por ellos sin tener certeza de que te lo van a devolver, lo que ha pasado muchas veces con CROMA, lo mejor es no hacerlo. Es una pena ya que CROMA se estaba afianzando después de las tres ediciones, era el único evento de Canarias dedicado a la música experimental y tenía una buena proyección tanto nacional como internacional, pero bueno, ha pasado lo que tenía que pasar, qué le vamos a hacer. De todas formas, seguimos con nuestro ‘segundo’ evento “PRÓXIMOS EN SANTA CRUZ”. Este año haremos una cuarta edición y estamos muy ilusionados y contentos por cómo va y por todo lo que sale de ahí. Será durante el mes de mayo en varias entregas y está subvencionado como todos los años por Canarias Crea, organismo con el que estamos bastante contentos, la verdad.
¿Qué otros músicos canarios conoces que estén investigando en el campo de las músicas experimentales y dónde podemos ver sus performances? ¿Qué público acude a estas actuaciones?
Para serte sincero, es muy raro ver actuaciones experimentales salvo alguna que otra dentro del marco de un evento como los nuestros. Existe el público pero no deja de ser una minoría si lo comparamos con estilos dominantes. También hay artistas experimentales pero pocos. Aparte de los que están vinculados al colectivo (¡y no todos!) y algunos pocos del COLECTIVO MASCERO de Las Palmas de lo que he escuchado últimamente destacaría a JAVIER SEGURA y NUEVO COMUNISMO RODANTE, el proyecto experimental de FRANK WILD YEAR! al que tuvimos la oportunidad de ver en el festival Próximos En Santa Cruz del año pasado. Cuando lo ‘experimental’ llega aquí ya no lo es. Es precisamente lo que sucedió con la música electrónica y las nuevas tecnologías en los últimos diez años. Utilizar cacharros electrónicos ahora -e incluso diez atrás- no implica necesariamente que se trate de la experimentación. Lo implicaba antes cuando aún no estaban formados los miles de subgéneros electrónicos que ahora tenemos. Ahora la experimentación va por otros derroteros. En este sentido, la música experimental, en condiciones como las nuestras, siempre va a destiempo. Por esta razón, la gente no suele acudir a este tipo de eventos pues no les entra muy bien, están incómodos, no escuchan lo que quieren oír o lo que suena por ahí, lo que reconocen, y si la gente no acude porque no entiende o porque no le da importancia como se le da en otros sitios pues éstas no se programan; ¡la lógica aplastante! Pero bueno, esto sucede en todos los lados salvo en los grandes núcleos culturales donde la interacción entre culturas, lenguas y estilos es muy pronunciada. De todas formas, y sea como sea, al final lo importante es que sí hay gente que se dedica a esto, y aunque sea una ‘pequeña’ minoría hace que se hable de este fenómeno y que, por lo tanto, exista. Luego ya se verá....