![]() |
... y de sus cenizas resucitarán cual ave fénix... Los de Granada se rejuvenecen con el paso del tiempo y dan a luz a “Las Marcas de Mi Larga Duración”, nada más y nada menos que, eso precisamente, su noveno LP (sin tener en cuenta su magnífico viaje sonoro flamenco-transversal con Enrique Morente).
La nueva condición de Antonio y Lorena les hace padres no sólo de Carmen Celeste, sino de un enorme puñado de brillantes canciones, directas, de rock-puñetazo-al-estómago, como en los mejores momentos de “Hipnosis” e “Inercia” (éste último exitosamente revisitado ahora en las tiendas de discos).
Su madurez musical va acompañada de un re-descubrimiento de sus letras futuristas, fuera de la órbita terrestre, como siempre ha estado y estará el cerebro de Antonio Arias: un magnífico caos rock-estructurado post-shock de Leia (quizás su álbum más pop). No hacen falta inventos nuevos para re-inventar la pasión por el buen rock… y que dure.