Fanzine Independiente de La Palma

Servando Rocha

Yose

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Aprovechando las nuevas tecnologías establecemos un cara a cara a través de e-mail con el músico y fundador de La Felguera el palmero Servando Rocha, personaje poco conocido pero que tiene mucho, muchísimo que contarnos.

- Para empezar, ¿qué tal va tu último trabajo literario, Historia de un incendio, en cuestión de aceptación, ventas, distribución? ¿y la editorial surgida al amparo del fanzine La Felguera? ¿y el grupo al que perteneces en estos momentos como batería?

“Historia de un incendio. Arte y revolución en los tiempos salvajes: de la Comuna de París al advenimiento del punk” se encuentra ya en su segunda edición y ha sido presentado en ciudades como Madrid, Barcelona, Valencia, Zaragoza o Granada. Las críticas que lo han acompañado han sido muy buenas. Se trata de una obra cuyos ecos espero se prolonguen, como mínimo, durante una década, ya que es la primera vez que en el estado español un autor se decide a abordar la complicada cuestión de las corrientes utópicas, lo político y sus vínculos con lo artístico y la vanguardia. Su trayectoria a nivel de ventas también se rige por los mismos parámetros, es decir, sin prisa y dándole salida de una manera bastante regular. La Felguera ha editado, hasta la fecha, seis libros y están en preparación varios más. En general, hemos abordado la contracultura, el feminismo radical o la vanguardia. No obstante, nuestros gustos y prioridades son absolutamente heterodoxos. La editorial nos está acompañando a nosotros mismos, sin prisas y con la suficiente autonomía para hacer lo que creamos y para publicar con la misma libertad. Con respecto a Muletrain, hemos editado dos discos con nuestro sello Beat Generation, tocado en decenas de ciudades del estado español, en grandes festivales (Festimad…), participado en casi una decena de recopilatorios y varias revistas europeas han calificado “The worst is yet to come” como uno de los mejores discos del pasado año. Ahora mismo estamos preparando material nuevo que ya estamos presentando y que será editado para varios sellos independientes en formato ep. Hay un myspace bastante actualizado: myspace.com/muletrained

-Tu libro supone una larga investigación entorno a los grupos contracultura, una tesis doctoral en toda regla, ¿te habrá costado bastante tiempo, no? ¿cómo fue su gestación? ¿qué te hizo decantarte por está temática?

Si, lo cierto es que la energía y el esfuerzo que dediqué al libro fue enorme. Sobre todo ante el hecho de manejar una extensísima documentación que abarcaba desde el romanticismo en el siglo XIX hasta los primeros años ochenta del siglo pasado con el movimiento inglés Class War tras la fagocitación del punk como artefacto provocador. De todos modos, creo que el haber tardado unos dos años en hacerlo es un tiempo record. Lo más complicado fue el intentar desarrollar una estructura narrativa que escapara del tono académico, que fuera como contar una fantástica y apasionante aventura, esto era algo que consideré que debía de aprovechar, es decir, soy una persona que ha investigado la vanguardia artística y la historia de las ideas revolucionarias de una manera autodidacta y tras estar involucrado en proyectos de agitación o terrorismo cultural (como La Felguera). Esta diferencia, lejos de ser un handicap, creo que estimuló la idea de tejer esta historia. Una historia que surgió cuando tomé contacto con dos hechos fundamentales que, al mismo tiempo, son el inicio del libro. El primero de ellos es la destrucción de una gran “obra de arte” como la Columna de la Plaza Vendome en los días de la Comuna de París (1871) por parte de un consagrado artista como Gustave Courbet. Para mí, ese gesto guarda un significado poético notable. Con la caída de la Columna emerge una nueva luz, una luz ideológica que será capturada por dadaístas y surrealistas. Este gesto me proporcionó el punto de vista necesario para escribir este libro, toda vez que un artista de gran prestigio como el comprometido Gustave Courbet había participado en la destrucción de la columna, es decir, un artista que destruye el arte, que ejemplifica su negación mediante un gesto tan violento como sonoro. Esta es la historia que describe mi libro, la de artistas que niegan el arte, la de individuos que niegan su condición de artistas, que niegan al artista y que niegan al arte y que, en definitiva, muestran lo que fue la gran lucha del llamado antiarte o las vanguardias artísticas. La otra historia que me encandiló notablemente fue la de Valerie Solanas. Lo que me pareció muy seductor fue la convivencia durante un cierto tiempo de una prostituta, escritora radical, feminista, alguien sin recursos económicos, cuya ambigüedad sexual fue constante, cuando no su explícito lesbianismo, aún y a pesar de admitir que tuvo “algunas divertidas experiencias en coches con chicos”. Pero, sobre todo, me interesó el contraste entre lo que ella representaba y el mundo snob, frívolo y fashion de Andy Warhol y su Factoría. Pero fui más allá, me fije atentamente en otra detonación, en otro gigantesco ruido, comparable quizás al estruendo de la columna viniéndose abajo en la Comuna de París: los disparos que salen del cañón de un revólver que lleva Solanas y que casi acaban con la vida de Warhol.

- Acercándonos al mundo del fanzine, tú eres todo un experto en el tema, desde que te conozco andas involucrado en ello, La Felguera mismo lleva funcionado más de diez años, ¿podrías contarnos cómo ha sido tu relación con el mundo del fanzine? Algo así como una pequeña biografía desde tus inicios hasta hoy en este mundo tan cambiante de las publicaciones alternativas. Esto nos serviría de ejemplo a nosotros mismos ahora que empezamos.

Bueno, no quiero resultar pedagogo de nada. No obstante, creo que lo importante, al menos en nuestro caso, ha sido el hacer siempre lo que nos apeteciera sin asumir ninguna expectativa de terceros, tener una línea editorial más o menos clara (aunque cambiante, basta con mirar nuestros primeros números) y tener la valentía de apuntar muy alto. Por otro lado, resulta obvio que es importante el hecho de autogestionar el medio con unos ingresos suficientes. A pesar de ello, creo que la falta de medios no es un obstáculo imposible de superar. Hay publicaciones muy dignas que ven la luz con muy pocos medios. En lugares como La Palma aún es posible generar un escándalo, crear debate, y eso es algo que creo debe ser aprovechado. Yo empecé con un fanzine llamado “Surgirán” en torno a 1991 que, a su vez, era el órgano de expresión del Colectivo Alternativo Palmero (KAP), un ejemplo de asociacionismo ahora perdido. Imagínate, nos reuníamos en el local de la Intersindical Canarias y organizamos concentraciones, distribuíamos panfletos, etc. A nosotros nos gusta experimentar con la idea de la revista-objeto, aunque aún no lo hemos logrado, obviamente. Creo que el mundo editorial y musical se decantará hacia la recuperación de lo mediato, lo artesanal, el creador (que no el artista, por cuanto esta creo que es una categoría que ya no dice nada), frente a la tecnología de masas y el formato libre. Pronto, compradores de vinilos o pequeñas editoriales compartirán una especie de secreto a voces. Hay que seducir al público y a nosotros mismos y para eso hay que crear objetos seductores.

- Echando la vista atrás y poniéndonos nostálgicos, podemos adentrarnos en la escena musical, ¿cómo era en La Palma allá por los años 90? (yo mismo la llamaba “la pequeña Seattle”) ¿cómo se gestó, de dónde pudo surgir ese interés por la música cuando casi no había medios? ¿qué espíritu, si existió, hizo florecer aquellos grupos? ¿cómo se vivió como miembro de muchos de esos grupos?

La Palma, en torno a los primeros noventa, era un lugar que proyectaba una gran originalidad. Desde el sector del rock and roll no existía de una manera tan patente -como hoy en día- el hecho de dividir a la gente en subculturas. De una forma o de otra, el rock and roll entraba dentro de lo marginal y aquello unía. Era suficiente. Existieron ejemplos de autogestión envidiables, como varios festivales organizados por nosotros mismos en Breña Alta, conciertos por la insumisión en La Alameda, el hecho de tener un Centro Social que funcionó algunos meses junto a la Plaza de Santo Domingo, flyers, carteles, publicaciones y más de una decena de bandas que tenían su material listo para ser ofrecido en directo. Creo que había, por la inexistencia de internet, una mayor soledad creativa, lo cual fue aprovechado positivamente. En algunos casos era como caminar en la oscuridad o casi, eso fue algo que les paso a bandas como Facies, Cultura Urbana, Prick, los primeros Paraíso Animal, La Reforma, etc. Por supuesto, desde lo anglosajón y por el hecho de que todos teníamos las mismas casetes, existían referentes. Y, por supuesto, también fue un referente aquel concierto en la Bajada de la Virgen de Ataúd Vacante, pero eso lo percibes más adelante, cuando analizas elementos que antes no percibías. A todos nos pasó, al menos en las bandas en las que yo participé: Metralla, Trauma, Polaris, Supermartillo, Noiseground, etc., pero tenías un sentimiento de comunidad que podía girar en torno a la pequeña escena que generaron locales de música en vivo como Boffil. Cada uno de nosotros compartía otros proyectos. Basta observar la reacción del público en el primer concierto de Metralla en 1991 o los que vinieron luego. Creo que eso se ha perdido en gran parte, el hecho de hacer rock como disidencia a la hegemonía cultural en un lugar como La Palma en donde, a pesar de tener una historia de progresismo desde comienzos del siglo pasado hasta La República, son las formas conservadoras las que se imponen. Y también, tener la capacidad de sorprender.

- Y en la actualidad, desde la distancia, ¿cómo percibes la escena musical en La Palma, y en general en Canarias? ¿qué te parece la dependencia excesiva de los grupos de las instituciones, tanto para los conciertos, como para la financiación de las grabaciones? Desde tu punto de vista, ¿cómo podría dinamizarse la música, de vertiente rock, en la isla?

Canarias siempre ha tenido grandes bandas, y las tendrá. El caso de Gran Canaria es paradigmático, por cuanto la profesionalidad y calidad de los músicos siempre ha sido mayor. Su mayor mestizaje poblacional ha contribuido a eso. Lo más negativo de la escena musical actual, en mi opinión, es la constatación de que muchas bandas son subproductos de mucha menor calidad de otros foráneos. Con ello no estoy desprestigiando a estas bandas, tan sólo lo afirmó en relación a la anterior pregunta. Creo que en un mundo tan globalizado puedes viajar miles de kilómetros y encontrarte propuestas que no buscan arriesgar, poco valientes, incluso despreciar algo tan auténtico como las peculiaridades culturales de las que provienes. Ya no hay donde huir. Creo que la escena puede generarse en los lugares más inhóspitos, tan sólo hace falta una comunidad de intereses, pero claro ¿Qué intereses? ¿Entre quienes? La Palma siempre ha sido un lugar de transición hacia, por ejemplo, Tenerife. Esto ha hecho daño a la estabilidad de los proyectos. No hacen falta instituciones para que la creación se exprese. Es como el falso discurso de la industria acerca de que el pirateo “está matando la música”. Estará poniendo en peligro en nivel de vida de esa industria –reducida, elitista y corporativa- pero, en absoluto, tienen algo que ver con el hecho de que en algún lugar o momento haya quienes utilicen disciplinas artísticas para expresar lo que ya dijeran los románticos hace más de dos siglos.

- Aunque mucha gente no te conoce y unos pocos sí, desde mi modesta opinión, te has convertido en un referente para muchos en esta isla tanto a nivel de redactor como de músico reconocido, ya es hora de que la gente tenga en cuenta tu opinión. Así que no te queda otra que darnos algunas referencias para apuntar, ¿qué grupos te han sorprendido últimamente? ¿qué lecturas nos recomendarías? ¿y algo de cine?

Bueno, cómo se nota que eres amigo mío… me ha sorprendido ver en directo a Psychic TV, la banda de la provocadora Genesis P. Orridge, Fucked Up, en Madrid creo que Dead Capo (una mezcla de jazz, rock y surf) son una de las grandes bandas, Los Caballitos de Dusseldorf, el directo de Girls Against Boys, etc. ¿Libros? No se… soy muy poco original: los Manuscritos Económicos-Filosóficos, Lefebvre, las obras editadas en libro del movimiento inglés “angry young men” como “La soledad del corredor de fondo”, por ejemplo. La mejor película que he visto en muchísimo tiempo ha sido, sin duda alguna, “Alphaville” de Jean Luc-Godard.

-Y para terminar, ¿podemos esperar algún nuevo proyecto, de un alma tan inquieta como la tuya? Por lo menos nos gustaría publicar un texto tuyo.

Claro, cuando quieran. Ahora mismo he terminado un pequeño ensayo sobre el significado del estilo y las subculturas (teddy boys, punk, mod…), centrándome en cuestiones como el desecho como estilo.

Yose